Película de la semana de hace dos semanas y aquí nadie dice nada y me toca comentarla a mí, que ni siquiera tengo el dvd

. Por no haber, no hay ficha en la web, de modo que copipasteo los datos que he ido recopilando por ahí.
Editada por Suevia el pasado 2 de Julio dentro de su colección “Selección Clásicos de Oro”.
Discos: 1 DVD-9
Región: 2
Video: Pal 1.33:1 , 4:3
Idiomas: Audio Dolby Digital 2.0: Español, Inglés
Subtítulos: Español
Otras características:
Menús interactivos, Acceso directo a escenas, Biografías, Filmografías, Trailer, Muestra de restauración de sonido, Ficha artística, Galería de imágenes, Otros títulos disponibles, Libreto de 32 pags. con carteles y texto sobre el film.
Por lo que parece, esa edición no pinta mal.
Basada en un relato policiaco de Don Tracy, en esta peli de 1949 Burt Lancaster interpreta a Steve Thomson, un conductor de un furgón blindado, dispuesto a hacer cualquier cosa por recuperar a su ex-esposa Anna (Yvonne de Carlo), liada en la actualidad con el peligroso gangster Slim Dundee (Dan Duryea), lo que le llevará a planear el asalto a su propio furgón.
Un clásico del cine negro con todos los elementos básicos del género:
-Un protagonista que está lejos de ser un héroe.
-Una mujer fatal que conducirá al protagonista a su perdición.
-Uso de la voz en off, justificada por un montaje discontinuo, de manera que la parte central de la historia está narrada a modo de flashback por el protagonista.
-Diálogos ingeniosos.
-Fotografía muy influida por el Expresionismo Alemán (no en vano el director, Robert Siodmak, fue uno de tantos cineastas alemanes que llegaron a Hollywood en vísperas de la II Guerra Mundial), con abundancia de picados y jugando mucho con las luces y las sombras.
-Ambientes malsanos, violencia...
El título en castellano, aunque nada tiene que ver con el original “Criss Cross”, me parece en esta ocasión, y sin que sirva de precedente, muy afortunado, ya que la peli comienza y termina con sendos abrazos, aunque de naturaleza muy diferente el uno del otro. Especialmente buena esa imagen final, que me recordó a otra no menos impactante de “Topaz” de Hitchcock.
El duo protagonista hace un trabajo muy destacable, desbordando pasión en unas miradas que dicen muchísimo más que las palabras. Excelente Burt Lancaster y muy bien también Yvonne de Carlo, que sería más conocida en el futuro como Lily, de la Familia Monster. Dan Duryea, cumple también perfectamente en su papel de villano de la historia. Como curiosidad, señalar la pequeña aparición de un aún desconocido Tony Curtis en la escena del baile.
La música de Miklos Rozsa, potente y perfecta para el film.
Y a pesar de todos estos buenos mimbres, la película baja un montón de enteros por un guión que hace aguas por todas partes.
Básicamente, yo destacaría tres fallos importantes:
-La mujer fatal, que antes resalté, no lo es aquí tanto. Es decir, pasamos a considerarla mujer fatal por lo que de ella nos dicen otros personajes, pero realmente no lo vemos. Durante la película da varias veces muestras
de auténtico amor por el personaje de Lancaster, y de golpe y porrazo pretenden cambiarnos la visión que de ella tenemos por la de un ser egoísta a la que sólo le importa el dinero y su propio bienestar. Incluso se nos quiere hacer ver que es ella quien conduce al otro por el mal camino, cuando hemos podido comprobar que eso lo hace el chico él solito, lo que nos lleva al segundo fallo que le encuentro a la película.
-El chico es lo contrario; se le supone honesto. Pero, he aquí que la pareja
es sorprendida por el marido de ella y el tío, así como quien no quiere la cosa, y en lugar de decir que había venido a jugar al monopoly, improvisa en un par de segundos un plan criminal como excusa para sacarse al esposo celosón de encima. Y no sólo lo planea, sino que lo lleva a cabo sin el menor remordimiento.
-Y por último, que nadie se cargue a Steve Thompson por llevar ese horror de chaqueta

.
Detalles como estos son los que hacen que esta peli considerada por muchos como referente del cine negro, se quede en una obra normalita que pudo ser pero no fue. Aún así tiene suficientes cosas positivas como para que merezca la pena dedicarle al menos esa hora y media de duración.
Añado, como curiosidad, que en 1994 Steven Soderbergh realizó un remake (o nueva versión, antes de que alguien me corrija) llamado "Bajos fondos", que parece que no tuvo mucho éxito.