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Harry Powell
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« en: 24 Noviembre 2003, 09:08:35 am » |
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Cuentan que un gerente muy importante de una conocida multinacional informatica tuvo una crisis cardiaca por culpa del trabajo. Fue dado de baja y enviado al campo con el objeto de recuperar las fuerzas y relajarse un poco.
Despues de pasar 2 dias sin hacer nada, el hombre estaba ya harto de lavida bucolica y pastoril, y se aburria soberanamente.
Asi que decidio hablar con el granjero que le hospedaba y solicitarle alguna tarea sencillita para pasar el rato y ocupar el tiempo, a la vez que asi hacia algo de ejercicio. Al dia siguiente se levantaron temprano, antes de que saliera el sol.
El granjero, conocedor de la idiosincrasia de la gente de ciudad, y temiendo algun estropicio irreparable, resolvio asignarle tareas simples en las que no pudiera causar daño alguno (incluyendole a el mismo).
- La tarea es muy sencilla. - dijo el granjero dandole una pala - Solo tiene que recoger el estiercol que hay en el chiquero de los cerdos y repartirlo por el sembrado para abonarlo. Cuando termine venga a verme.
El granjero era propietario de mas de doscientos cerdos, y el estiercol se acumulaba hasta la altura de la rodilla. Asi que el hombre estimo que la faena le llevaria al gerente 2 o 3 dias.
Cual fue su sorpresa, cuando al cabo de tres horas aparecio el gerente, lleno de estiercol hasta las orejas, sonriente y con cara de satisfecho.
- Ya he terminado.
Viendo que en efecto la tarea estaba terminada, y ademas con eficiencia, el granjero decidio asignarle otra.
- Bien. Hay que sacrificar unos pollos que manaña vienen a recoger los de la carniceria. Basta con cortarles la cabeza,- dijo dandole un enorme cuchillo - Es un poco mas complicado, pero seguro que puede hacerlo.
Habia mas de 1,500 pollos para sacrificar, y supuso que el gerente no terminaria hasta bien entrada la noche. Incluso penso en ayudarle mas adelante cuando terminara de recoger la siembra.
Apenas habian pasado un par de horas cuando el gerente se presento ante el, con toda la ropa y la cara manchada de sangre, el cuchillo mellado, y sonriente como un niño el dia de los Reyes Magos.
- Ya he terminado.
El granjero no salia de su asombro. !Increible!. El mismo, acostumbrado a la dura vida rural, no lo hubiera hecho mejor: los 1,500 pollos estaban amontonados en un lado, y las 1,500 cabezas en otro lado.
El granjero se rasco la cabeza pensativo. Llevo al gerente junto a un gran monton de patatas (papas) y le dijo:
- Muy bien. Ahora hay que separar las patatas. Las grandes a la derecha y las pequenas a la izquierda.
Pensó el granjero que en menos de una hora veria otra vez al gerente pidiéndole mas trabajo. Pero no fue asi. Paso la hora de comer, la hora de cenar, se hizo de noche, y el gerente no aparecia. Creyendo que algo le habría sucedido, el asustado granjero fue donde habia dejado al gerente, y se lo encontro sentado delante del mismo monton de patatas, sin que hubiera separado ninguna.
- ¿Le pasa algo? - pregunto extrañado.
El gerente se volvio con una patata en la mano y le contesto:
- Mire: repartir mierda y cortar cabezas es algo a lo que estoy MUY acostumbrado... Pero, ! esto de tomar decisiones... !
Si yo siempre lo he dicho, el que vale, vale y el que no \"pa\" jefe. ;-)
Un saludo
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